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5 de diciembre de 2012

Superman al rescate, digo... Kramer (Savy)


Estaba tan molesta que podía destrozar todo lo que había a mi alrededor. No lograba entender por qué a Bell le costaba tanto dar un simple «gracias». Yo podía comprender que ella no quería relacionarse con nadie, pero no había que ser tan grosera. Además, nos gustara o no, terminaríamos conviviendo con él. Nosotras no íbamos a mudarnos y Kramer tampoco. Estaba segura. Así que, aunque no quisiera, Bell debía aceptar la presencia de él entre nosotras.
—Savy… —Bell susurró mi nombre mientras ingresaba a la habitación—. Savy —me llamó otra vez pero yo no moví ni un músculo, seguía parada junto a la ventana mirando hacia el exterior. La escuché suspirar para luego aspirar y volver hablar—: ¿Comerás algo? Estoy preparando la cena. Haré pollo con…
—No, gracias —repliqué—. No tengo apetito.
—Tienes que alimentarte, no has bebido sangre desde nuestra llegada. Al menos debes comer algo.
—Quizás más tarde —murmuré.
Y entonces el silencio regresó a la habitación y la luz que provenía del pasillo desapareció cuando Bell cerró la puerta del cuarto. Sabía exactamente lo que mi sisar pensaba en esos momentos, aunque no tuviera la posibilidad de invadir su mente, era algo como… «Uff… ¿Cuándo dejará de comportarse como una niña?». Así también sabía cuál sería mi respuesta en el caso de que sus pensamientos salieran al aire. «Nunca. Me encanta ponerte de los nervios».
Suspiré y dejé que la brisa nocturna llegará hasta a mí mientras cerraba los ojos. ¡Como extrañaba correr bajo el manto de la noche en medio del bosque! Extrañaba mi hogar… Mi familia. A veces me daba ganas de entregarme a mis «rastreadores» y permitir que Bell pudiera vivir con tranquilidad.
Bufé molesta y me obligué a mí misma a no andar pensando esas cosas o después mi sisar andaría regañándome más de la cuenta. Abrí por completo el ventanal y di un salto para colocarme en el marco. Aspiré hondo varias veces y, tras contar hasta tres y cerciorarme de que no había nadie cerca, salté a la calle. Necesitaba tomar aire con urgencia.


Sin prestar atención a donde me llevaban mis pasos, caminé pensando en mil y una cosas. Pero en todas ellas saltaba el misterioso Kramer. ¿Quién era? Nuestros encuentros no eran casualidad y él no era precisamente alguien «normal». Todo a su alrededor era un enigma y podía sentir que mi sisar y yo comenzábamos a formar parte de él de manera irrevocable. ¿Había estado bien en venir a Londres? ¿No hubiera sido mejor otro sitio? Bueno, contando con que para mí no había ningún lugar seguro… Suspiré. Mi vida, existencia o lo que fuera, me daba dolor de cabeza cada vez que pensaba en ella.
Doblé en la esquina y el viento me trajo el aroma dulzón que necesitaba para apagar el fuego de mi garganta. Del hambre que corría por todo mi cuerpo. Tragué saliva con fuerza y tomé aire varias veces para luego saltar a correr descontroladamente, es que aquel joven era la presa perfecta. Tendría aparentemente unos veinte años o más, caminaba a paso apresurado y directo hacia mí.
Me oculté entre las sombras y esperé a que pasara por mi lado. Cerré los ojos y agudicé mis sentidos. Tenía apenas diez segundos para encadenarlo bajo mi poder y alimentarme.
Entonces, apenas percibí que estaba a unos pasos de mí, salí y aparecí frente suyo. Mis ojos se encontraron con los del joven y cuando la conexión se estableció mandé una orden directa a su mente e hice que caminara directo al callejón. No tenía mucho tiempo, mis facultades Cárpatas eran menores; no poseía el mismo potencial de alguien puro.
—Hola… —susurré pegándome a su cuerpo. Sentí sus músculos vibrar al contacto de mis manos—. Tranquilo, no dolerá —agregué mientras inclinaba mis labios directo a su garganta.
El joven gimió y agarró mi hombro con fuerza como intentando separarme. Mandé otra orden a su mente para que se quedara tranquilo y, cuando noté que se doblegaba, disfruté de su sangre caliente. Tenía que alimentarme lo necesario, pero no para matarlo ni dejarlo débil. Solo lo suficiente para calmar al descontrolado animal que gritaba sediento.
Me relamí los labios y pasé la lengua por los dos puntitos que habían dejado mis colmillos. Me concentré en borrar cualquier rastro de mi encuentro con él y luego le ordené que siguiera con lo que tenía planeado. Lo observé mientras se alejaba para asegurarme que no me había excedido y cuando vi que estaba bien me relajé cerrando los ojos. Apoyé la espalda contra la pared del callejón y me deleité con las nuevas fuerzas que recorrían mis venas.  
—Ahí.
Fruncí el ceño. Ese susurró fue tan bajo que si no fuera por mi sangre cárpata—were no habría podido escucharlo. ¿Quién era? Abrí los ojos y pestañé varias veces.  Mi visión estaba más potente y sabía que mis pupilas estaban de un brillante ámbar como cada vez que me alimentaba.
En menos de tres minutos había un mínimo de doce rodeando el lugar. Apreté los dientes y pude sentir como rechinaron. Entonces, lo primero que hice fue mandarle un mensaje mental a Bell con nuestra leve conexión.
—Problemas.
A los pocos segundos recibí respuesta.
—¿Cuántos?
—Muchos.
Y seguidamente le envié una imagen del lugar de donde estaba.
—Voy.
Me respondió y cuando quise darme cuenta había destellado junto a mí.
—Sales y los atraes como miel a las abejas —siseó entre dientes mientras, espalda contra espalda, nos íbamos preparando para la lucha.
—Soy irresistible —comenté irónicamente encogiéndome de hombros.
Y entonces se nos vinieron encima como cinco de ellos, por suerte, y como ya estamos entrenadas, pudimos responder el ataque sin ningún problema. Los puñetazos y patadas comenzaron sin control.
Cuando quise darme cuenta, nos habíamos separado una de la otra durante el enfrentamiento. Intenté acercarme cuando me percaté que uno de los tipos se había escondido tras el bote de basura y estaba listo para atacar a Bell, pero dos tipejos no me dejaban. Podía destellarme, pero no tenía la fuerza para hacerlo, aún no recuperaba bien mis fuerzas. Entonces, estaba a punto de gritarle cuando vi a Kramer saltar justo sobre el tipo y partirle el cuello. Al instante, Bell se giró hacia él con sus brillantes ojos verdes.
¿Nos estaba ayudando? Y no supe por qué pero algo en mi interior saltó de alegría.

10 personas no pudieron evitar espiarnos y decir::

Leny dijo...

Lo de meterse en problemas es como cosa de familia jajajaj
Genial, mira si hasta parece superheroe el nefi ahí rescatándolas jajajaj

Marifer dijo...

jajajaj no sé de que hablas mi sugar si yo soy una santa... *-*

Leny dijo...

Santa????... no me hagas reír, mi cabello es más santo que tu ajajajajjaja

Bell Skade dijo...

Tu cabello es santo Leny??????? o.O y seguramente estaremos en mas peligro con él ahí pfffrr ¬¬ jajajaja

P.D: Sabes que te adoro Nefi querido ;)

Kramer dijo...

¿Cómo podría el cabello ser santo? Me lo he estado preguntando...

PD: Y sabes que yo también, Bell ;)

Leny dijo...

Porque esta en una cabeza santa, así de simple jajajja

Lily acevedo dijo...

yo creo que ahora le toca a kramer publicar y mas vale que se apure o si no... ya vera que es el acoso....
me lo ley todo y me encanto y como unos que yo conozco mi virtud no es la paciencia así que complace a tus lectores... PROCURA PUBLICAR RÁPIDO
BESOS CHICAS
LILY

Leny dijo...

Alooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
hay alguien???

Neiglo dijo...

jojojojojo savy.... esta en problemas jajajaaj

BlackGore08 dijo...

Que flipe de novela, tienes el arte en las venas nena...
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